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Algunas de las formas expresivas y artísticas
como el cuento, la poesía, el dibujo, la ilustración,
la música, la descripción de experiencias y testimonios
a través de cartas, redacciones y similares pudieran parecer
poco indicadas para “hablar” de autismo en un libro
y sin embargo, el autismo y los TEA vertebran y dan sentido al contenido
de esas formas expresivas. Podría decirse incluso que parece
un “contrasentido” hacer uso de dichas formas, cargadas
de intensas emociones y simbólicamente complejas, para dar
cuenta de un trastorno devastador en el que precisamente gran parte
del núcleo que se altera se relaciona con lo emocional, mental
y simbólico. Y, sin embargo, es precisamente ese contraste
entre el torrente emocional y las distintas formas de compartir
el sentimiento por un lado y la opacidad e impenetrabilidad característica
del autismo por otro lado, lo que subyace y lo hace explicativo
tanto en un sentido como en otro.
Aislamiento, opacidad, soledad, impenetrabilidad,
extrañeza, etc., son algunos de los términos que evoca
la palabra “autismo”. Desde nuestro complejo mundo mental
y social la persona con autismo se nos revela como inaccesible,
indiferente a lo más característicamente humano, indiferente
al mundo emocional y al entramado de relaciones sociales y mentales
que nos caracterizan. La ausencia o alteración de mecanismos
de empatía, intersubjetividad y habilidades de acceso al
mundo mental del otro, dan cuenta de esas sensaciones de inaccesibilidad
y rareza.

El Centro Juan Martos es asesor
técnico de APANAG, Asociación de padres de niños
autistas de Guadalajara.
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También esos mismos términos y esas
mismas sensaciones son las que se activan en la producción
poética y gráfica y el carácter íntimo
de las páginas del libro que tiene en sus manos. Mediante
el simbolismo, la representación, la imaginación y
la empatía se nos adentra en la comprensión de lo
opaco. Y es en este punto donde se produce la confluencia de las
aparentes dos orillas por las que transcurre el desarrollo normal
y el desarrollo en autismo, con la creación de puentes. Puentes
por los que hacer circular cargamentos de ternura y emoción.
Puentes por los que discurran las ideas y estrategias para acercar
de forma efectiva a la persona con autismo a este otro lado de la
orilla. Puentes por los que las distintas formas de expresión
se entrecrucen e interaccionen.
El arte y la expresión artística
es uno de esos puentes que tiende lazos desde la emoción
y la representación y puede permitirnos comunicación
entre las dos orillas.
Juan Martos
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